La inteligencia artificial en la realidad

La IA es una realidad tecnológica influyente con la que hay que lidiar, pero, ¿cómo?

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La Inteligencia Artificial (IA) es un desarrollo tecnológico fascinante que está influyendo significativamente en nuestra vida actual. Dado el potencial de la IA, es necesario examinar cuidadosamente lo que se confía al sistema de IA y construir mecanismos para obtener las ventajas de la IA y evitar sus desventajas.

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La IA es una potente realidad computacional digital y, aunque las aplicaciones impulsadas por la IA están muy extendidas, todavía parece haber una apreciación limitada del papel que la IA está desempeñando en nuestras vidas. Sin embargo, los recientes avances tecnológicos en el diseño de vehículos de autoconducción han contribuido a centrar la atención en la IA y han ayudado a que la gente comprenda mejor el poderoso potencial de la IA.

La perspectiva de los vehículos autónomos o de autoconducción segura es bastante asombrosa, y esta posibilidad ha atraído justificadamente mucha atención. Además de los vehículos autónomos, hay otros usos actuales de la IA, mucho menos asombrosos, que pueden verse en diversos ámbitos de la vida cotidiana, como la fabricación, el transporte, la energía y la sanidad.

Un área en la que la IA está teniendo un impacto significativo es en las aplicaciones basadas en Internet y en los servicios online. Los motores de búsqueda web, como Google, utilizan la IA para ofrecer resultados de búsqueda; Amazon utiliza la IA para recomendar libros a sus clientes; y Facebook utiliza la IA para dirigir la publicidad a los usuarios. Los asistentes de voz en línea, como Siri y Alexa, también utilizan la IA para entender el habla humana.

La definición de IA varía; esta variabilidad contribuye a enturbiar la comprensión de esta tecnología. En términos relativamente sencillos, se puede considerar que la IA es una máquina no humana que, en situaciones limitadas, responde a un estímulo de forma algo comparable a la capacidad de respuesta humana.

El uso de la IA ha crecido rápidamente en los últimos diez años. Este incremento se debe al aumento de la potencia de procesamiento de los ordenadores, al aumento de la capacidad de almacenamiento de datos, al aumento del tamaño de los conjuntos de datos, a la proliferación de los teléfonos inteligentes, al aumento del alcance de Internet, etc. Para dar un ejemplo del crecimiento en estas áreas, a principios del año 2000 se estimaba que había unos 600 millones de usuarios de internet y en 2020 se estimaba que había más de cuatro mil millones de usuarios de internet.

Junto con este crecimiento de la capacidad tecnológica está el creciente beneficio que pueden obtener las empresas al proporcionar soluciones digitales apoyadas por la IA y el beneficio que pueden obtener los consumidores al utilizar estas soluciones.

Los aspectos positivos de la IA incluyen que puede proporcionar a las organizaciones empresariales ingresos y beneficios y que puede proporcionar a los consumidores una combinación de comodidad, ahorro de costes, ahorro de tiempo, etc.

A medida que avanzamos en la adopción y el uso de los sistemas asistidos por la IA, es importante examinar también los aspectos negativos que acompañan a estos sistemas.

Un área de preocupación es el impacto que tendrá la expansión de las soluciones asistidas por IA en el empleo.

Las mejoras en los sistemas asistidos por IA aumentarán la productividad y ayudarán a la automatización. El progreso en estas áreas significará que la necesidad de mano de obra humana disminuirá. El impacto de la IA variará de un sector a otro, pero los resultados podrían ser bastante perturbadores si se produce una reducción del número de puestos de trabajo de fabricación o de servicios de baja cualificación.

Para imaginar el alcance potencial del impacto de las aplicaciones impulsadas por la IA en el empleo, podemos fijarnos en los vehículos de conducción autónoma y en el sector del transporte comercial. Si se comparan los vehículos autónomos con los vehículos con conductor humano, podemos imaginar perfectamente la pérdida de muchos puestos de trabajo. Desde el punto de vista de los costes, las ventajas de los vehículos de autoconducción asistidos por IA serán, entre otras, que no será necesario dar tiempo de inactividad a los conductores para que descansen o duerman, que no será necesario dar vacaciones pagadas y que no será necesario negociar con los sindicatos los salarios y las compensaciones.

Hay un cierto elemento de opacidad en los sistemas de IA de alto nivel. Además de las deficiencias de programación, también puede influir la calidad de los datos introducidos en el sistema. La programación del sistema de IA puede incorporar sesgos de los programadores. Un factor que complica las cosas es que las decisiones tomadas por los sistemas de IA no siempre son explicables. Por lo tanto, es necesario justificar el grado de confianza en las decisiones tomadas por un sistema de IA. Para garantizar un sistema de IA más fiable es necesario que haya una cierta supervisión humana. También hay que tener en cuenta los derechos humanos de las personas afectadas por un sistema de IA.

Si tomamos el ejemplo de los vehículos autónomos, habrá que preguntarse qué ocurre en caso de que se produzca un percance grave con un vehículo de conducción autónoma. ¿Qué parte de la responsabilidad del percance corresponderá al régimen normativo de los gobiernos, qué parte a los diseñadores del sistema de IA, qué parte a la organización propietaria del vehículo de conducción autónoma y qué parte a las acciones computacionales del sistema de IA?

La IA es una realidad tecnológica influyente a la que hay que hacer frente. Para aprovechar los beneficios de la IA y restringir los aspectos negativos, los responsables políticos deben comprender mejor la IA y luego instituir regímenes reguladores que ayuden a utilizar esta poderosa tecnología para mejorar la vida.

 

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